· Por SABHA Consulting Group
Formalizar haciendo rentable la formalidad: hacia un Régimen de Incorporación Tributaria para el Perú
El diseño actual castiga al formal y deja intacto el costo de la informalidad ajena. Una propuesta de régimen con tasa sectorial presunta sobre ventas, factura electrónica y acceso a crédito.
Esta es la síntesis de la conferencia académico-ejecutiva que SABHA presenta sobre formalización tributaria. Parte del diagnóstico, entra al costo oculto de la informalidad y termina en un diseño alternativo. No describe la norma: cuestiona por qué el diseño actual incentiva la informalidad.
La nueva SUNAT: ¿dos velocidades?
El dilema no es fiscalizar o no fiscalizar, sino a quién se le carga el costo del sistema. Hay una primera velocidad —«educar antes que sancionar»: formalización, asistencia y simplificación— y una segunda —fiscalización de inconsistencias, con analítica, riesgo económico y trazabilidad—. El riesgo central es que resulta más barato fiscalizar al sujeto visible que encontrar al invisible.
La realidad innegable
Según el INEI en 2024, la informalidad no es marginal: es el 86 por ciento de las unidades productivas, el 19 por ciento del PBI y el 70,9 por ciento del empleo. Atraviesa el agro, la construcción, el comercio y los servicios, y estructura cadenas completas.
El mito de la «factura falsa»
No toda factura objetada responde al mismo fenómeno. Hay fraude puro —una operación inexistente—, que se persigue y se controla. Y hay una operación real sin sustento: un proveedor informal, sin RUC o sin bancarización. La compra existió; el documento, no. La gran pregunta es si el comprador formal debe cargar con el costo tributario de la informalidad ajena.
La trampa del costo tributario
Hoy el comprador formal pierde el crédito fiscal, la deducción del gasto y la seguridad frente a reparos. El sistema reconstruye una utilidad que no existe, y el formal termina pagando el impuesto que el informal evadió.
Por qué fallan las campañas de formalización
El mensaje «regístrate para pagar impuestos» no alcanza. La barrera no es solo la tasa: es la ecuación completa. Ser formal cuesta —contabilidad, tributos, riesgo fiscal—, el beneficio percibido es bajo —crédito limitado, mercado restringido— y el resultado racional es subdeclarar, dividir o cerrar y abrir. La formalidad debe comprar algo: acceso, financiamiento, mercado y tranquilidad.
La propuesta: Régimen de Incorporación Tributaria
Un sistema basado en una tasa sectorial presunta sobre las ventas y no sobre la utilidad, con simplificación radical, factura electrónica y medios de pago. Los márgenes sectoriales van de uno y medio a siete y medio por ciento sobre las ventas.
La tasa se construye desde la rentabilidad presumida del sector: tasa del régimen = margen presunto sectorial × tasa corporativa de 29,5 por ciento. Por ejemplo, en comercio, con un margen presunto de 5 por ciento, la tasa sobre ventas es de 1,48 por ciento; en consultoría, con un margen de 20 por ciento, es de 5,9 por ciento. No se trata de regalar impuestos, sino de aproximar con una fórmula sencilla lo que pagaría una empresa eficiente.
El incentivo real
La formalidad no debe ser el fin, sino la puerta de entrada: la factura electrónica crea historial económico; la trazabilidad, confianza financiera; el crédito y las garantías —COFIDE, factoring— abren el financiamiento; y el acceso a mercado y capital permite un crecimiento sostenible. El incentivo no es solo pagar menos: es entrar a una economía donde se puede financiar, vender y crecer.
La ruta hacia la eficiencia
No toda informalidad se incorpora con el mismo instrumento. En la venta al consumidor final (B2C), un impuesto simplificado sobre ventas evita la evasión en la última etapa y hace visible el negocio. En las operaciones entre empresas (B2B), la autofacturación o la retención permiten que el formal recaude sin asumir el costo total del informal. El resultado es la reconstrucción de la cadena del IGV y la trazabilidad total.
Actual vs. propuesta
Con el sistema actual, formalizarse se siente como entrar a una zona de castigo: riesgo alto, complejidad alta y beneficio percibido bajo. Con el régimen propuesto, el riesgo es controlado, la simplicidad es total y hay acceso a crédito y mercado: formalizarse se convierte en una decisión económicamente racional.
Conclusión
No podemos fiscalizar el siglo XXI con normas del siglo XX. Debemos dejar de diseñar sistemas para quienes ya son formales y empezar a diseñar sistemas que hagan racional y rentable la entrada de los informales. La formalidad no llegará por decreto ni por multas: llegará cuando hacer las cuentas dé positivo.
La presentación completa de la conferencia está disponible en la sección de descargas.